Neones que vuelven, neones que se llevan

En los próximos días volverá a la Puerta del Sol el emblemático luminoso “Tío Pepe, Sol embotellado de Andalucía”, propiedad de las bodegas Jerezanas González Byass S.L., tras haber sido completamente restaurado.

El cartel será instalado sobre la estructura de andamiaje que se finalizó semanas atrás en el número 11 de la plaza (propiedad de El Corte Inglés), debido a la negativa de la compañía Apple de mantenerlo sobre su azotea en el número 1. La empresa norteamericana lleva dos años trabajando para la restauración y puesta a punto del edificio que albergó el famoso Hotel París, que con 6.000 metros cuadrados y siete plantas, será una de las más grandes del mundo, y abrirá sus puertas antes del verano.

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Aunque los carteles publicitarios sobre edificios históricos han sido utilizados como una práctica habitual a lo largo del siglo XX, no han sido objeto de estudio hasta 2009, año en que se regularon a través de la ordenanza municipal de publicidad de Alberto Ruiz Gallardón, limitando su tamaño, disposición y potencia. La controversia llega cuando estos neones se convierten en parte de la arquitectura urbana, fisionomía histórica, o incluso icono de la ciudad. ¿Prevalece más su fuerza icónica ante la sociedad y como marca Madrid, la, per contra, su choque estético con el estilo concebido originariamente en las distintas tramas urbanas?

Algunos rótulos, como el mítico de Schweppes de Gran Vía, colgado sobre la fachada del magnífico edificio expresionista alemán ‘Carrión’, corrieron suerte y quedaron protegidos. Altres, però, como el de Firestone, junto al parque del Retiro, han sido desmantelados tras años de lucha en los tribunales.

Éste último fue instalado en 1956 sobre la azotea del edificio situado en la confluencia de las calles Alcalá y O’Donnell, no tiene licencia, ni modo de obtenerla, según el Ayuntamiento, dado que no se le considera histórico. Por ello se agotó la única vía para conseguir el indulto del que disfrutan los otros luminosos y ha sido recientemente desmontado.

A nivel particular, consideramos que con la vuelta del cartel del Tío Pepe al Km. 0 se recupera un tesoro perdido, aunque su posición original era mucho más adecuada que la venidera, que desvirtúa aun más el equilibrio geométrico de la plaza.

D'altra banda, creemos que la desaparición del cartel de Firestone es un error, que representa claramente la pérdida de un elemento singular, y por tanto, de una pequeña parte de la imagen de la ciudad, que se va por donde vino.

Firestone Building, Barrio de Salamanca

Como comentó un allegado:“nos quitan la dinámica y bella tipografía de Firestone, que hasta tenía cierto aire castizo, pero mantienen la de Vodafone en plena Gran Vía, y por todo Madrid”.

Y es que, a veces, es mejor darse cuenta de lo que nos diferencia frente a otras ciudades para darle un mayor sentido a la nuestra.

Escrit per: Miguel Ángel García Ruiz