Casa pasiva = Ahorro activo

Muchas veces nos preguntamos por qué hemos llegado hasta este punto, el límite crítico de la sostenibilidad, hasta donde el ser humano no ha hecho más que consumir y despilfarrar sin preocuparse por su entorno y mucho menos por el futuro que le espera. La razón es muy sencilla, no nos educaron para ello y por tanto existe una falta de concienciación, un vacío en nuestra mente que ahora se intenta llenar rápidamente por parte de numerosos organismos y asociaciones para poder tomar un rumbo que contrarreste este salto al apocalíptico punto del no retorno.

Aunque en el mundo de la arquitectura la concienciación y el concepto “sostenible” lleva décadas desarrollándose, el afán especulativo y la obsesión por un mayor beneficio económico por parte de los inversores no “permitía” desarrollar edificios ni viviendas de forma generalizada con materiales y sistemas que verdaderamente supusieran un menor consumo energético y sentaran las bases de un nuevo modelo para el futuro.

Es ahora, cuando una nueva forma de concebir el medio ambiente y su realidad está haciendo a la gente cambiar de ideas y consecuentemente cambiar de hábitos de consumo. El ahorro económico, la tecnología y el medio ambiente ya no son conceptos aislados, sino que adquieren un sentido común por el que merece la pena apostar.

La casa pasiva, o la casa del consumo eficiente

Etiqueta energética
Etiquetas energéticas: G (menos eficiente) < A (más eficiente)

La certificación alemana “Estándar PassivHaus” (A, A+, A++) ha sentado un precedente como modelo de construcción, pensando en el bolsillo de las personas y en el de la madre naturaleza. Se trata de conseguir reducir al máximo el consumo energético del edificio o de la vivienda utilizando una combinación de aislamientos y sistemas de calefacción eficientes.

Actualmente a la hora de aislar una vivienda existen múltiples soluciones dependiendo del presupuesto, de los materiales y de las condiciones climáticas de donde se ubique. Materiales como la fibra de madera, marcos con rotura térmica, sistemas como el doble acristalamiento, y una correcta estanqueidad de la envolvente exterior reducen al máximo la penetración de aire al interior, así como el consumo de energía.

Un buen aislamiento térmico multiplica su efectividad si lo acompañamos de un eficiente sistema frío/calor como es la aerotermia. Este sistema a través de un aparato exterior recoge las calorías que contienen las partículas del aire ambiente y a través de un circuito interior las gestiona de forma inteligente. Además existen sistemas de ventilación como el clean-air, que permite ventilar la casa sin abrir las ventanas y evitar así una pérdida o aumento de calor, con su consiguiente gasto energético.

AEROTERMIA

Una combinación de todos estos sistemas hace que nuestra factura de la luz se reduzca entre un 60% y un 80% (o incluso más), dependiendo del año de construcción de nuestra vivienda y del sistema de calefacción/refrigeración que utilice, permitiendo un consumo máximo de 15 kWh/m2 al año.

En resumen:

AISLAMIENTO TÉRMICO + AEROTERMIA + CLEAN-AIR permiten un ahorro energético enorme, lo que se traduce en un mínimo gasto para la economía familiar y en una gran inversión para el medio ambiente, y para el futuro…

Para más información sobre las viviendas pasivas: http://arquitecturaeingenieria-ro.com/construccion-eficiente/

 

Escrito por Miguel Ángel García

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