EL CONSUMO FANTASMA

Escrito por Jesús Zarzuelo

La conciencia eficiente en el hogar es una práctica en auge en nuestros días, cada vez valoramos más la importancia del ahorro económico y de reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera. Pues vamos a dar un paso más y analizaremos una situación, que sin darnos cuenta, sucede todos los días en nuestros domicilios: El consumo fantasma.
Todo el mundo sabe que en nuestras casas poseemos una gran cantidad de aparatos eléctricos. Muchos de ellos se usan diariamente, y aunque algunos solo se emplean durante menos de 60 minutos, están enchufados a la red las 24 horas. Lo que no se sabe es que muchos de ellos, por el hecho de estar conectados crean un pequeño consumo al que no le damos importancia; pero vamos a ver que no es tan insignificante como pensamos.

Cuando terminamos de usar un aparato eléctrico, la televisión por ejemplo, apretamos el botón del mando y nos vamos tranquilamente pensando que lo hemos dejado completamente apagado. Por el contrario hemos dejado un “pequeño” consumo activado. De hecho muchos aparatos poseen una opción de “modo de espera” o “stand by” que nos permite encender de nuevo el aparato desde un mando de control remoto y de forma más rápida, pero esta función tiene un coste, al igual que el cargador del móvil, consume solo por estar enchufado. Solo hay que hacer la prueba al tocarlos, notaremos que están templados o calientes, signo evidente de que existe un consumo real.

Pues bien, ahora pensemos cuantos aparatos eléctricos tenemos en casa enchufados a la red de forma continua: Televisores, ordenadores, pantallas, altavoces, minicadenas, decodificadores de televisión, videoconsolas, cadena de música, teléfono inalámbrico, modem de internet, cargador de móvil, microondas, horno, radio, despertadores digitales, cargadores de herramientas, etc…

Y parece ser que ese “pequeño” consumo ya no es tan pequeño. Se han hecho muchas mediciones y los números no son para nada despreciables:
Una media de 15 aparatos apagados (pero conectados), puede llegar a suponer el 15% del consumo eléctrico total; dicho de otra forma, unos 50€ anuales de consumo innecesario. Por no hablar de la cantidad de CO2 que generamos por esa cantidad de electricidad producida.

Y como ninguno queremos regalar nuestro dinero la pregunta más evidente es ¿qué puedo hacer yo para eliminar este consumo fantasma?
Pues la respuesta es bien sencilla: cambiar nuestros hábitos del día a día. ¿Cómo? Te damos algunos ejemplos:

– Agrupar los aparatos eléctricos por sectores: por ejemplo, la televisión, el decodificador de TDT, y el lector de DVD, de tal forma que puedan apagarse en grupo. Esto se consigue con una regleta de enchufes múltiple (con el típico botón en rojo), al terminar de usarlo desconectamos todo el conjunto.

Lo mismo sucede con los aparatos informáticos, el ordenador, la pantalla, los altavoces y la impresora… y así podemos aumentar la lista con los aparatos de la cocina, baño, etc.

– Desenchufar los cargadores una vez terminado su uso: móviles, cargadores de baterías etc. Además de que el cargador pierde vida útil puede llegar a provocar incendios por su mal estado o su recalentamiento.

– Desconectar todos los aparatos posibles cuando estemos de vacaciones, incluso aquellos como el modem de internet, programadores o aparatos de aire acondicionado.

Sobra decir que debemos hacer hincapié en apagar las luces cuando no sea necesario, usar luminarias de bajo consumo, aprovechar la luz natural, etc.

Y no olvidemos que estos pequeños gestos serán muy útiles, no solo para nuestro bolsillo sino para nuestro medio ambiente.

Está en nuestras manos.

Vampiro-electrico