METEORIZACIÓN URBANA Y SOCIAL

¿Como es posible haber realizado un Urbanismo territorial con modelos tan inadecuados?, creándose desequilibrios en municipios rurales, en el que el núcleo histórico que las administraciones mantienen a costa del erario publico, no acogen ni al 10% de la población, mientras urbanizaciones aisladas, que pertenecen a dicho municipio tienen el 90% en, asimismo de forma nuclear independiente, habiéndose creado en el primitivo núcleo todos los servicios públicos que deberían dar sentido a la municipalidad, pero sobrepasa su alcance

¿Como no se ha previsto en los planeamientos urbanísticos el que el tejido urbano debe ser continuo con el tejido existente?, a fin de garantizar una racionalidad en los servicios públicos (transportes, saneamiento…), y se ha permitido la meteorización urbana hasta limites increíbles.

Como se puede plantear que hay que proteger a toda costa los asentamientos históricos, como símbolo de la identidad social, y cuando se ha tenido la oportunidad de ponerlos en valor con el asentamiento de segundas residencias se ha permitido una mayor disgregación territorial que la ya existente.

Somos conscientes que este proceso de meteorización es el mismo proceso centrífugo que sufre la sociedad en nuestro entorno, y es que por una voluntad de caracterización individual, estamos haciendo inmantenible a la misma. Que anteponiendo los intereses de pequeños grupos a los de la sociedad en su conjunto, estamos consiguiendo anular el esfuerzo de colectividad.

La caracterización de las individualidades más íntimas es el proceso destructivo de la sociedad, cuando esta caracterización la queremos llevar al terreno físico, mediante un aislamiento de cada individualidad, que se denote de forma directa por cualquier observador externo.

La evolución del pensamiento liberar, asentado por la sociedad occidental, en siglos pasados, era que la caracterización de la individualidad era el elemento de contraste y enriquecedor social, dentro de una sociedad liberar y trabada, en el que se pretendía que el transito de las personas de un entorno a otro era un ejercicio de voluntad y valía y no de situación espacial heredada e inamovible.

Por Mario Pírez Fernández, architecte